El destino caprichoso jugo con mi voluntad. Supo ponerte en mis brazos para luego arrancarte de ellos y embarcarte en un viaje que dibujará distancias en mi ajado mapa . Es el mismo destino que nos ubicó geográficamente en un desierto de coincidencias.
Una noche helada de otoño tus besos encendieron la brazas de una pasion tácita, latente, dormida. Otra noche de otoño te alejarás y dejarás mis brazos vacios, queriendo abrazar tu espectro, hablandole a tu sombra, extrañando tu voz, añorando tu filosofia callejera.
domingo, 27 de mayo de 2012
domingo, 6 de mayo de 2012
Así fue como crecieron mis alas...
Sabias palabras de una joven amiga "si no te andan los brazos, extende las alas y disfruta de este sueño hecho realidad"
Mis brazos se cansaron de arrastrar mochilas pesadas, rellenas de piedras inertes, viejos recuerdos y emociones oscuras. Estas se tornaron tan pesadas que un día mis brazos ya no pudieron arrastrarlas mas y alli fue que se rajo mi piel y crecieron mis alas.
En mi mente crecieron alas de águila. Ellas permiten que pueda volar alto con mi pensamiento. Me llevan a otros niveles de conciencia, me transportan mas allá de las situaciones mundanas. Con ellas recorro cielos abiertos, planeo en las noches estrelladas.
Mi imaginación desarrollo alitas de mariposa. Su vuelo grácil y ondulado me lleva a un estado idílico de buen humor constante. Con ellas visto y desvisto molinos de viento, me mofo de las brujas malas, lucho contra dragones de fuego intenso, recorro prados en flor, escucho serenatas de viento y pinto estrellas con un pincel mágico..
A mi corazón le crecieron alas de pegaso. Suaves, enormemente envolventes, fuertes y resistentes. De esa manera mi corazón se eleva mas alla de amores efímeros y recorre los cielos ligera y pausadamente, aún seguro y robusto.
Mi cuerpo tiene alas de libélula. Translúcidas, ágiles de apariencia frágil pero dotadas de gran avidez. Mi cuerpo recorre las distancias impulsado por ellas, raramente se fatigan, siempre en movimiento, listas para volar, listas para llevarme a donde mis sueños me lo indican.
Mi alma no tiene alas, ella flota etérea en la cálida brisa que produce el aleteo de los ángeles que revolotean a mi lado. Hay decenas de ellos, con diferentes nombres, han tomado variadas formas, me acompañan a todos lados. Mis ángeles siempre tienen palabras de aliento, comparten un mate, un café o una manzana, tienen un chiste a flor de labios, una mano solidaria, un hocico mojado, una mirada amorosa, silencios complices, risas contagiosas.
Así fue como un dia de otoño deje de arrastrar mochilas y deje que mi piel se rasgara para dar paso a mis nuevas alas. Alas en la mente, en la imaginación, en mi corazón y en mi cuerpo. Ese día, mi alma aprendió a elevarse, aunque no tuviese alas...
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

