miércoles, 30 de noviembre de 2011

How magic came back into my life

And there it was semi hidden in a dusty shelf. I heard it call my name, its voice faintly unheard hurt by my carelessness and unloving mindless abandonment. This is how my book of shadows called my attention and I went to scribble with unfamiliar handwriting new words of wisdom and formulas.
Shyly I opened its broad pages and fearfully transcribed a white magic ritual.
Oh no I'm doing it again, I thought. 
Once you get started there's no turning back...

viernes, 18 de noviembre de 2011

Cuando?

Hay una delgada linea que separa el amor del odio. En que momento la he cruzado?
En que momento mi corazón se lleno de lagrimas y tragos tan amargos que quedan atascados a medio tragar?
En que instante me acostumbre al eco de mi voz, a la cama vacía, al vacío de tu perfume?
Que minuto fue el definitivo? Aquel que abrió mis ojos y cerro tu corazón, el minuto que tus mentiras se hicieron carne y tus embustes salieron a la luz.
Cuando deje de amarte? Cuando me deje invadir por el dolor y caí en esta profunda soledad? Cuando baje la guardia y me deje derrotar?
Cuando deje que te robaras mi alegría? Cuando te di permiso a envenenar mi confianza? quien te dio licencia para mentirme, usarme, romper mi corazón, traicionarme y luego desaparecer?
Cuando me convertí en esta sombra que murmura tu nombre entre dientes, llora con vergüenza de reconocer que fue abandonada, mira la marca del anillo en el dedo anular y deja caer una lagrima mientras cambia la estación de radio cuando los acordes de Sabina se hacen escuchar?
Cual fue el instante en que te nombre verdugo y me convertí en victima?
Cuando dejare irte sin rencores, solamente dejar que mantengas la distancia sin desear que estuvieses muerto o bajando la mirada con vergüenza y dolor?

viernes, 4 de noviembre de 2011

El hombre de la casa

 El único ser de genero masculino que vive en mi casa tiene 15 años y esta mas interesado en conectarse para jugar al counter strike online que arreglar el cuerito de una canilla.
Las cosas que se rompen, se tiran y si no se encuentra alguien que las arregle... entonces permanecen rotas por semanas, meses...
En el quincho hay una parrilla, al divino cuete, ya que no hay quien haga asado...
El auto se lava una vez por semana (con suerte) y no tiene la bendición de ser encerado y pulido con amor (el amor que un hombre le da a su cacharro), gracias con que se le saca el barro con la hidrolavadora y se lo seca para que no quede veteado.
Los domingos no se mira football, ni basketball, por las noches apenas cenamos...
El antebaño es un display de pinturitas, cepillos, cremas y planchitas. A gatas se ve una maquinita de afeitar. Ni contar la caja de o.b. que descansa sobre la mochila del inodoro.
Todavía no se si extraño tanto la presencia masculina en casa... debo reconocer que la convivencia es un caos... aunque un caos sin gritos, ni culpas. No hay ordenes arbitrarias, ni tampoco malos tratos.
Tampoco hay con quien compartir un mate, ni hablar de temas adultos. No hay cucharita en las noches, ni abrazos inesperados.
Debería decidir que es lo que realmente siento al no tener un hombre en la casa. Es un sabor agridulce, una extraña combinación de soledad nostálgica y alivio añorado. Es una caja vacía de bombones. El eco de un nombre no pronunciado.
No se si volveré a compartir mi vida con un hombre... hay cosas que añoro, otras no tanto...