Mientras almorzaba sola, mirando a trasluz las migas mal limpiadas en el mantel se la mesa del comedor, en mis oídos resonando los gritos de mi hija pidiendo mas libertad, mas privilegios, mas y mas y mas... en mi retina el malhumor de mi hijo y su cara de orto caminando hacia la parada de colectivo, ofendido porque no me ofrecí a llevarlo. En esa soledad y desesperanza pense: Este seria un buen momento para morir.
Este es el momento en que los hijos piden y piden y no dan ni una mueca de cariño a cambio, ni unas simples gracias.
Es el momento en que no se me permite caer en cama con dolor de ovarios y todo el mundo pide y demanda de mi lo que ya no puedo dar.
Es el momento en que me siento cansada de trabajar como mula y apenas llegar a fin de mes. Es cuando quisiera que todo me chupe un huevo y pagarme unas vacaciones a un lugar soñado, pero no puedo, no debo...
Este es el momento en que la cabeza me explota. Mis hijos piden mas y mas, los demás critican: das mucho... y en realidad, no doy nada.
No entienden que estoy cansada, no comprenden que me siento sola, no ven que estoy agobiada, no saben que me siento vencida...
Es un buen momento para morir, es el momento en que no me siento valorada, ni amada, ni útil... solo usada, exprimida, estrujada.
Mis proyectos se desdibujan con cada ráfaga de viento, mis sueños se desvanecen en el agua.
El hombre que amo se ha ido lejos, me dice que su corazón esta cerca, mas sus abrazos me faltan.
Solo escucho: dame, quiero, quiero, dame!!!! y como un eco resuena: cortale, sacale, controla... das mucho, no des mas...
Me he cansado de pedirle al Dios de los hombres que me libre de todo esto, pero es un ser caprichoso y se empeña en que yo siga adelante. No soy quien en desafiar su voluntad, entonces agacho la cabeza y aguanto, doblo la espalda y cargo, trago saliva y me guardo las lagrimas, respiro hondo e ignoro la puntada en el corazón, hago caso omiso al nudo en la garganta. Cuento hasta diez y salgo, con la frente en alto, con una sonrisa pintada y un bolso cargado de responsabilidades.
Si solo hoy, nada mas que hoy alguna cosa cambiara...
miércoles, 28 de septiembre de 2011
viernes, 23 de septiembre de 2011
La culpa era de Coco...
Hace unos meses vino Cora a nuestro hogar, una mestiza de dogo y tajungapul. Corita era un sol, sus agudos dientes terminaron con los almohadones de mis sillones, mis cortinas, varios acolchados y se puede decir que todo lo que quedaba a su alcance. La gota que derramo el vaso fue esa tarde que llegue a mi casa y encontré que los perros habían encontrado la forma de abrir la alacena y habían dado rienda suelta a su necesidad oral, terminando con las provisiones de un par de semanas de mercaderías.
Mientras juntaba los pedazos de celofán y barría fideos secos, arroz, pan rallado y harina dije con gran pesar: "Cora, se va!!!" y Cora encontró un nuevo hogar, donde le dan mucho amor, atención y ademas... la tienen cortita.
Coco nuevamente fue amo y señor de la casa... por unos meses.
Una compañera de curso de html, es socia activa de A.P.A Plottier, devota de los derechos de los animales, me contó historias terribles sobre la crueldad que se le infringe a los animales en esta ciudad. Allí termine yo, en los caniles de APA, adoptando a "Morocha" Una perra mestiza que parece un bonsai de ovejero belga.
Morocha fue abandonada en la plaza de Plottier, paso hambre, frió y fue pateada y maltratada por decenas de humanos...
A la semana de tener a Morocha, empece a notar ciertas cosillas que sucedian en casa... muy similar al M.O. (modus operandi) de Corita. Almohadones masticados, tupper destrozados... tachos de basura asaltados...
Después de una ardua investigación digna de Sherlock Holmes, mi querido Watson he llegado a la terrible conclusión de que Corita se fue en vano.... las evidencias muestran que la culpa de semejante vandalismo canino... la tiene Coco...
Mientras juntaba los pedazos de celofán y barría fideos secos, arroz, pan rallado y harina dije con gran pesar: "Cora, se va!!!" y Cora encontró un nuevo hogar, donde le dan mucho amor, atención y ademas... la tienen cortita.
Coco nuevamente fue amo y señor de la casa... por unos meses.
Una compañera de curso de html, es socia activa de A.P.A Plottier, devota de los derechos de los animales, me contó historias terribles sobre la crueldad que se le infringe a los animales en esta ciudad. Allí termine yo, en los caniles de APA, adoptando a "Morocha" Una perra mestiza que parece un bonsai de ovejero belga.
Morocha fue abandonada en la plaza de Plottier, paso hambre, frió y fue pateada y maltratada por decenas de humanos...
A la semana de tener a Morocha, empece a notar ciertas cosillas que sucedian en casa... muy similar al M.O. (modus operandi) de Corita. Almohadones masticados, tupper destrozados... tachos de basura asaltados...
Después de una ardua investigación digna de Sherlock Holmes, mi querido Watson he llegado a la terrible conclusión de que Corita se fue en vano.... las evidencias muestran que la culpa de semejante vandalismo canino... la tiene Coco...
El payaso triste
Si hay algo que he perfeccionado a través de todos estos años, es a pintarme una sonrisa como la del payaso.
Es mas, mi vida es como la del payaso. Mi actuación, mi arena, es el aula donde despliego mi magia, mis colores, mi fantasía.
Detrás de ese maquillaje hay un par de ojitos tristes, pero eso no importa. Esa tristeza es mi carga.
Producto de malas decisiones, de un pasado de testarudez y arrogancia, mala suerte quizás...
El show debe continuar, canta Queen... y así lo es cada mañana. Mientras tomo de a sorbotes un capucchino que pela la garganta, guardo mis libritos cuidadosamente en diferentes bolsos, me pinto una sonrisa de rouge, disimulo mis ojeras con angel face... y salgo a dar mi show en la arena de la vida... Mis ojitos tristes pasan desapercibidos entre tanto brillo de vocabulario y actividades interactivas... mi historia no la saben, ni la tienen que saber, solo importa que la clase este bien dada y que los alumnos aprendan jugando, riendo, divirtiéndose... con este payasito que renueva su sonrisa día a día... sonrisa de carmín, sonrisa de papel, sonrisa al fin.
Es mas, mi vida es como la del payaso. Mi actuación, mi arena, es el aula donde despliego mi magia, mis colores, mi fantasía.
Detrás de ese maquillaje hay un par de ojitos tristes, pero eso no importa. Esa tristeza es mi carga.
Producto de malas decisiones, de un pasado de testarudez y arrogancia, mala suerte quizás...
El show debe continuar, canta Queen... y así lo es cada mañana. Mientras tomo de a sorbotes un capucchino que pela la garganta, guardo mis libritos cuidadosamente en diferentes bolsos, me pinto una sonrisa de rouge, disimulo mis ojeras con angel face... y salgo a dar mi show en la arena de la vida... Mis ojitos tristes pasan desapercibidos entre tanto brillo de vocabulario y actividades interactivas... mi historia no la saben, ni la tienen que saber, solo importa que la clase este bien dada y que los alumnos aprendan jugando, riendo, divirtiéndose... con este payasito que renueva su sonrisa día a día... sonrisa de carmín, sonrisa de papel, sonrisa al fin.
domingo, 11 de septiembre de 2011
Otro Domingo de hastìo
Uno cree que a medida que van pasando loa años, las cargas se acomodan. Déjenme decirles que eso no es verdad. Hace años que reniego de mis fines de semana.
Nunca fui una persona muy social, en realidad, siempre he sido bastante ácida y hosca, con un toque de gataflorismo. Mi carácter y hábitos sociales reflejan el clima árido de la patagonia que me crió.
Uno de mis sueños siempre fue estar rodeada de amigos y tener una familia grande. Los domingos como los Campanelli, lleno de bullicio, gente que ríe, discute... interactua al mejor estilo tano. Tengo que ser honesta, es sólo un sueño... porque en verdad no soporto tener tanta gente a mi lado, invadiendo mis espacios, llenando de bullicio mis silencios, violando mi espacio personal!!!!! Quien me entiende???
Por un lado me sacan los domingos en soledad, por otro me ponen malhumorada las multitudes familiares....
He llegado a un punto que no se en que puto escalón de la pirámide de Maslow estoy parada.
Solo se que hay un vacío... una disconformidad constante, una insatisfacción crónica... que perdura semana tras semana. Todavía no encuentro cual es la pieza de este rompecabezas que no encaja. Con seguridad se, que hay algo mal que no anda bien... Espero encontrarlo pronto... espero una respuesta...
Nunca fui una persona muy social, en realidad, siempre he sido bastante ácida y hosca, con un toque de gataflorismo. Mi carácter y hábitos sociales reflejan el clima árido de la patagonia que me crió.
Uno de mis sueños siempre fue estar rodeada de amigos y tener una familia grande. Los domingos como los Campanelli, lleno de bullicio, gente que ríe, discute... interactua al mejor estilo tano. Tengo que ser honesta, es sólo un sueño... porque en verdad no soporto tener tanta gente a mi lado, invadiendo mis espacios, llenando de bullicio mis silencios, violando mi espacio personal!!!!! Quien me entiende???
Por un lado me sacan los domingos en soledad, por otro me ponen malhumorada las multitudes familiares....
He llegado a un punto que no se en que puto escalón de la pirámide de Maslow estoy parada.
Solo se que hay un vacío... una disconformidad constante, una insatisfacción crónica... que perdura semana tras semana. Todavía no encuentro cual es la pieza de este rompecabezas que no encaja. Con seguridad se, que hay algo mal que no anda bien... Espero encontrarlo pronto... espero una respuesta...
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