Uno cree que a medida que van pasando loa años, las cargas se acomodan. Déjenme decirles que eso no es verdad. Hace años que reniego de mis fines de semana.
Nunca fui una persona muy social, en realidad, siempre he sido bastante ácida y hosca, con un toque de gataflorismo. Mi carácter y hábitos sociales reflejan el clima árido de la patagonia que me crió.
Uno de mis sueños siempre fue estar rodeada de amigos y tener una familia grande. Los domingos como los Campanelli, lleno de bullicio, gente que ríe, discute... interactua al mejor estilo tano. Tengo que ser honesta, es sólo un sueño... porque en verdad no soporto tener tanta gente a mi lado, invadiendo mis espacios, llenando de bullicio mis silencios, violando mi espacio personal!!!!! Quien me entiende???
Por un lado me sacan los domingos en soledad, por otro me ponen malhumorada las multitudes familiares....
He llegado a un punto que no se en que puto escalón de la pirámide de Maslow estoy parada.
Solo se que hay un vacío... una disconformidad constante, una insatisfacción crónica... que perdura semana tras semana. Todavía no encuentro cual es la pieza de este rompecabezas que no encaja. Con seguridad se, que hay algo mal que no anda bien... Espero encontrarlo pronto... espero una respuesta...
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