Una brisa fresca trae bienestar tras un largo día de calor. Mi cuerpo agradece este mimo de la naturaleza.
Mis dedos están inquietos y mi mente lo está aun mas.
Por donde empezamos? me pregunto.... y no tengo respuesta.
Quizás habré empezado el momento que decidí dejar ir a ciertos personajes que pululaban en mi vida... o tal vez fue en ese momento que tome la decisión de generar cambios.
Solo 7 días van del nuevo año y ya puedo escribir un párrafo entero. En estos 7 días han aparecido fantasmas de viejos amores, algunos con sed de venganza, otros buscando explicar hechos pasados. 7 días 7 vidas... amigas que muestran sus afiladas uñas, amigas que se asoman tímidamente detrás de una barra cromada, seres perdidos en un limbo del que acabo de salir buscando una luz que los guíe, seres que ven la vida a través de espejuelos violeta y transmutan... seres que prometen y se posesionan, seres que dan vueltas sobre un eje roto...
Tantas almas yendo y viniendo... y la mía que se siente tan sola...
Tantas historias para ser contadas, tantos corazones agrietados en el camino, tanto egoísmo disfrazado, tantos gritos silenciosos pidiendo ayuda.
Esta noche me siento aliviada y a su vez desnuda. Viajo liviana de explicaciones, no traigo equipaje de compromisos ni formalidades. Soy solo yo y mi alma. No hay eco de mis palabras, no hay una retroalimentacion en textos, no hay ojos en los cuales perderse en una mirada, no hay donde depositar mis besos...
Mi conciencia esta aún dormida y en la retina tengo grabada ese "Hola!" que fue nada mas ni menos que un despertar a una nueva vida.
La consigna es trabajar desde el amor cultivando el desapego... la consigna incluye dejar ir y bendecir los pasos del que se aleja. El premio es un despertar limpio y fresco a un mundo interior que se hallaba oculto. Hay que brillar, agitar las alitas y volar, salpicar destellos de luz imperceptibles pero sanadores y brillar aun mas...
