viernes, 4 de noviembre de 2011

El hombre de la casa

 El único ser de genero masculino que vive en mi casa tiene 15 años y esta mas interesado en conectarse para jugar al counter strike online que arreglar el cuerito de una canilla.
Las cosas que se rompen, se tiran y si no se encuentra alguien que las arregle... entonces permanecen rotas por semanas, meses...
En el quincho hay una parrilla, al divino cuete, ya que no hay quien haga asado...
El auto se lava una vez por semana (con suerte) y no tiene la bendición de ser encerado y pulido con amor (el amor que un hombre le da a su cacharro), gracias con que se le saca el barro con la hidrolavadora y se lo seca para que no quede veteado.
Los domingos no se mira football, ni basketball, por las noches apenas cenamos...
El antebaño es un display de pinturitas, cepillos, cremas y planchitas. A gatas se ve una maquinita de afeitar. Ni contar la caja de o.b. que descansa sobre la mochila del inodoro.
Todavía no se si extraño tanto la presencia masculina en casa... debo reconocer que la convivencia es un caos... aunque un caos sin gritos, ni culpas. No hay ordenes arbitrarias, ni tampoco malos tratos.
Tampoco hay con quien compartir un mate, ni hablar de temas adultos. No hay cucharita en las noches, ni abrazos inesperados.
Debería decidir que es lo que realmente siento al no tener un hombre en la casa. Es un sabor agridulce, una extraña combinación de soledad nostálgica y alivio añorado. Es una caja vacía de bombones. El eco de un nombre no pronunciado.
No se si volveré a compartir mi vida con un hombre... hay cosas que añoro, otras no tanto...

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