miércoles, 1 de mayo de 2013

Cambios, deseos y sueños...

Es increíble releer viejas entradas y ver como los cambios se han hecho carne en mí.
Hace dos años era una mujer desesperada, herida, sola, llena de miedos y por sobre todo... triste...
Hoy, reconozco que no tengo todo lo que quisiera tener... pero por momentos soy muy feliz.
Feliz, cuando voy con mi auto de un trabajo a otro.... felicidad que me da el tener trabajo.
Feliz, cuando mis hijos me sacan de las casillas... felicidad de verlos crecidos, rompe huevos, adolescentes, y por sobre todo: vivos....
Feliz, cuando puedo compartir unos mates con mi vieja, o una charla con mi viejo. Felicidad que se produce porque todavía los tengo cerca.
Feliz, cuando entreno. Felicidad que siento porque me desafío a mi misma cada clase y me enorgullece no haberme rendido.
Feliz, cuando me río con mis compañeras y amigas. Feliz porque ellas son hermanas de la vida, compañeras de ruta, confidentes y cómplices.
Aprendí que la felicidad no es constante, es como el viento que sopla de a ratos y a veces nos despeina con fuertes ráfagas.
La felicidad va de la mano con nuestros sueños, con el solo hecho de tenerlos ya estamos desplegando nuestras alas y estamos volando hacia un estado de felicidad.
Me aferro a mis sueños, atesoro cada momento que arranca una emoción  sonrío ante la adversidad y colecciono anecdotarios de lo que paso...
Hoy, tengo miedos que se transformaron en leves temores, mis heridas dejaron cicatrices que exhibo como trofeos de guerra, ya no desespero... espero paciente ver como se dan las cosas, cierro los ojos y sueño.... evoco... deseo y por cada deseo sonrío y agradezco.


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