Los minutos se escurren entre mis dedos digitales y el nuevo día amaga con estrenar sus flamantes 24 horas.
Mi cuerpo me pide que ya no siga, mi mente me grita mil ideas que mi cerebro elige ignorar, exigiendo un descanso. Cierro mis ojos cansados y evoco la imagen de lo que quisiera, un sueño distante, una quimera que anhela acariciar la realidad.
Mis palabras por escrito prometen ser un alivio, promesa hueca que se desvanecera apenas mis dedos se despeguen del teclado y mi cabeza vuelva al confesionario de la almohada.
En ese instante mi imaginacion desplegara sus morfiricas alas y mi conciencia escapara hasta que el tono monotono de una alarma la arrastre de vuelta a esta realidad.
jueves, 11 de junio de 2015
Insomnio
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