La urticaria se caracteriza por la aparición de placas rojas en diferentes partes del cuerpo. Éstas, ligeramente bombeadas, provocan comezones vivos. La urticaria procede, según el caso, de una intoxicación alimentaria, vinculada con la toma de ciertos medicamentos u otras sustancias, pero este estado puede agravarse con el estrés y las tensiones. Si padezco urticaria, muy probablemente soy una persona que vivo mucho rechazo. No me gusta el ser que soy y mi temor de estar herido es tan fuerte que, para ser amado, hago las cosas en función de lo que la gente espera de mí. Mi miedo de estar rechazado se concretiza ya que me rechazo a mí - mismo. Mi piel estropeada por estas placas rojas me hace sentir feo e indeseable. Soy como una bestia marcada con hierro incandescente; soy dependiente de mi propietario. Ya que vivo en función de los demás, me impido hacer cosas para mí; no me atrevo a realizar nuevos proyectos, lo cual aumenta mi sentimiento de impotencia.
Elijo ser el dueño de mi vida, me vuelvo la persona más importante para mí. Adelanto y me hago confianza.
D Una persona pierde su cabello cuando vive una pérdida o tiene miedo de perder algo o a alguien. Se identifica demasiado con aquello que corre el riesgo de perder o con lo que perdió, y experimenta un sentimiento de impotencia; o bien se siente tan desesperada como para arrancarse los cabellos. También es posible que se acuse de perder algo o de hacer que alguien perdiera algo por una decisión suya.
C Observa lo que acabas de perder o temes perder y verás que crees SER alguien gracias a ello. Esta creencia es la que te perjudica. Te identificas demasiado con lo que TIENES y HACES, más que con lo que ERES. Crees que si TIENES ese objeto o a esa persona, los demás creerán que ERES una mejor persona. Dile a tu Yo interno que si el universo decidiera que algo o alguien debe desaparecer de tu vida, seguramente habría una buena razón para ello.
Es necesario que aprendas a no depender de lo que perdiste o de lo que temes perder. Así aprenderás el desapego. Acepta también que cuando tomas decisiones lo haces con lo mejor de tus conocimientos, y que las consecuencias son experiencias que siempre te enseñan algo.
La mayor parte del tiempo tengo esa sensación de que mi vida es absurda. Quien quisiera vivir décadas enteras pasando del yugo de un tirano a otro? Viviendo incertidumbre, escasez, soledad y sintiendo desamparo.
La verdad es que no se que tipo de karma estoy pagando, pero me parece totalmente ridículo tener que padecer tantos años de sentirme desgraciada. Cuando finalmente erradico un tirano de mi vida, se despierta otro en la forma de un hijo. Cuando siento que mis limitaciones económicas están por terminar, siempre sucede algo que me priva de esa seguridad financiera que tanto anhelo. Ni hablar del amor, es arena entre mis dedos.
Siento que no soy dueña de mi vida, solo soy un pobre peón en un tablero de ajedrez que esta a punto de ser sacrificado. Siento que vivo impulsada por la inercia y la rutina es mi comida diaria. Hace tanto que no río a carcajadas, hace tanto desde la ultima caricia que sintió mi piel, hace tanto desde que han besado mis labios, hace tanto desde que me sentí felizmente viva por ultima vez.
La lección dicta que aprenda el desapego. He dejado ir tantas cosas, que ya casi no me queda nada.
No solamente cosas materiales, sino que también sueños, anhelos, esperanzas. Solía tener un cofre lleno de quimeras, ya de eso no queda nada, ni siquiera el cofre.
Veinte años han pasado desde que la vida comenzó a aleccionarme y me bajo de mi trono de princesa, veinte años que me han ido vaciando poco a poco, dejándome así, vulnerable, sentimental, triste, desconfiada, temerosa. Veinte años que espero no sigan prolongándose, ya estoy muy cansada, ya no mas. Quiero sentirme feliz y plena, sin miedos, sin carencias, sin frustraciones ni culpa. Solo ser feliz.
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