Sus largos dedos rozaron distraidamente mi mano mientras me entregaba la llave. Su piel fria y suave encendio mis sentidos como una bengala. Sorprendida lo mire fijamente sin saber que decirle.
- que tengas un buen dia - sonrio- no, mejor... Que tengas un excelente dia- corrigio.
Torpemente balbucee un timido -gracias
Y me encontre perdida en esos ojos negros y sonrisa aniñada...
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