Desde que vino a mi vida todo cambio. Y desde que se fue, el tiempo se siente acelerado. Las cosas pasaban hilvanadas como mostacillas en una pulsera de tragicomedias.
Gracias a èl aprendi que los miedos y los terrores se pueden hacer carne. Tambien aprendi que se puede amar a alguien hasta el punto que te duele respirar de solo pensar en su ausencia. Aprendi que es posible que palabras y acciones sean totalmente opuestas, sus labios hablaban palabras de amor mientras que sus manos daban golpes con odio.
Tambien aprendi que hay solo una cantidad de lagrimas que una puede llorar y agotada esa cantidad, los ojos se secan. Queda solamente la humedad de la tristeza y el brillo de la soledad.
Despues de èl vinieron muchos mas. De todas las edades, de diferentes profesiones, diversos en su porte y estilo. Aunque todos iguales en su discurso. Cada uno adornaba sus mentiras con su toque personal, pero era la misma mentira cantada por distintos labios y voces diferentes.
Hoy, no puedo llorar. Recito versos tristes para descomprimir mi alma pero las lagrimas se niegan a aflorar...
Quien pudiese derramar una lagrima y luego dormir en paz. Habiendo lavado de tristeza mi noche, habiendo mojado con sueños truncos mi almohada.
domingo, 30 de septiembre de 2018
Quien pudiese derramar una lagrima
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario